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martes, 9 de diciembre de 2025

La utilización de sementales acornes: beneficios y sostenibilidad


En la cría de ganado bovino para producción de carne, la elección de sementales adecuados es un factor clave para la rentabilidad de la ganadería, mejorar la calidad del producto final, la sostenibilidad del sistema y el bienestar animal. En este contexto, los sementales polled, es decir, aquellos genéticamente acornes (sin cuernos), están ganando protagonismo como una opción estratégica para la ganadería.



Ventajas del ganado acorne 

1. Bienestar animal 

Tradicionalmente, el descornado ha sido una práctica común en las explotaciones ganaderas para evitar lesiones entre los animales. Sin embargo, este procedimiento genera estrés y dolor, incluso cuando se realiza siguiendo protocolos adecuados, en nuestro caso, ni lo realizábamos. Al utilizar sementales acornes, se elimina la necesidad de esta práctica, mejorando el bienestar de los terneros desde su nacimiento y para la posterior ceba. 

2. Eficiencia y sostenibilidad 

Los toros polled permiten reducir los costos asociados al descornado, como el uso de equipos, mano de obra y medicamentos. Además, estas prácticas más sostenibles refuerzan el compromiso de la ganadería con la producción responsable y ética, una demanda creciente por parte de los consumidores. 

3. Calidad de la carne 

Las razas polled han demostrado que no solo aportan ventajas en términos de manejo, sino también en la mejora de la calidad de la carne. Al cruzar razas anacornes de alta calidad, la selección genética cuidadosa, incluyendo los sementales sin cuernos, permite obtener descendencia con características óptimas para la producción de carne de alta calidad. Esto incluye animales sin cuernos, más tranquilos y adaptados al entorno, lo que influye en la calidad de las canales, su terneza, su textura y sabor del producto final debido a un ph equilibrado. 

4. Adaptación al mercado y reducción de costos 

La eliminación de cuernos y el uso de animales genéticamente adaptados a sistemas extensivos permite reducir costos en alimentación, manejo y tratamientos veterinarios, asegurando la competitividad de la producción en un mercado que demanda sostenibilidad y trazabilidad.

Razas destacadas y vigor híbrido 

Entre las razas de los sementales polled que utilizamos, destacan la Angus, Hereford, Galloway, Limousin o Charolés, cada una con cualidades específicas que se potencian mediante el cruce. 

• Angus: Reconocida por su carne marmoleada y su terneza, es una de las razas más valoradas a nivel mundial. A través de Ignacio Calvo (Ganadería Angus5). 

• Hereford: Destaca por su docilidad y adaptabilidad a diferentes sistemas de producción. A través de Ignacio Calvo (Ganadería Angus5). 

• Galloway: Conocida por su rusticidad y resistencia, produce una carne de alta calidad. A través de Antonio Gómez (Ganadería La Solanilla). 

• Limousin: Esta raza aportan un gran rendimiento cárnico, con animales más musculosos y magros. A través de Fernando Heras. 

• Charolés: Esta raza aportan un gran rendimiento cárnico, con animales más musculosos. A través de la Ganadería Valdeolivas. 

El cruce entre estas razas permite aprovechar el vigor híbrido o heterosis, lo que se traduce en terneros más sanos, resistentes y productivos. Este enfoque no solo mejora los índices de conversión alimenticia, sino que también contribuye a la sostenibilidad, al optimizar los recursos utilizados.

Hacia una ganadería moderna y responsable 

La implementación de los toros polled en nuestro programa de cría no solo mejora los indicadores productivos, sino que también alinea la explotación con los principios de sostenibilidad y bienestar animal. La combinación de genética superior, manejo eficiente y cruces estratégicos nos permite ofrecer un producto de alta calidad que satisface las exigencias del mercado moderno. En un sector cada vez más comprometido con el respeto al medio ambiente y al bienestar de los animales, el uso de toros sin cuernos es un paso en la dirección correcta. En resumen, apostar por sementales polled no solo mejora la eficiencia de nuestra explotación ganadera, sino que también responde a las exigencias crecientes de consumidores y reguladores en cuanto a bienestar animal y sostenibilidad.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Ganadería de vacuno extensiva en la dehesa: sostenibilidad, secuestro de carbono y prevención de incendios

Ganadería de vacuno extensiva en la dehesa: sostenibilidad, secuestro de carbono y prevención de incendios

Muchas veces me preguntan que aportamos con nuestra ganadería de vacuno enclavada en el norte de Cáceres, en una dehesa extremeña.

La dehesa constituye uno de los ecosistemas más valiosos de Europa (único creado por la mano del hombre), ejemplo de sostenibilidad ancestral donde la actividad humana se integra en equilibrio con la naturaleza. En este contexto, la ganadería de vacuno en extensivo juega un papel crucial no solo en la producción de alimentos de alta calidad, sino también en la conservación del medio ambiente, el secuestro de CO₂ y la prevención de incendios forestales.


Ganadería extensiva y secuestro de carbono



Los sistemas ganaderos extensivos basados en pastos naturales permiten que la dehesa actúe como un sumidero de carbono altamente eficiente.

El pastoreo estimula el crecimiento del pasto, favoreciendo la acumulación de materia orgánica en el suelo.





Vacas “bomberos” de la dehesa



Además de su papel climático, la ganadería extensiva en la dehesa tiene un efecto directo en la reducción del riesgo de incendios.

El pastoreo controla la biomasa herbácea y arbustiva que, de otro modo, se acumularía como combustible inflamable.

El ganado actúa como una brigada natural de limpieza, reduciendo la continuidad de la vegetación y creando cortafuegos biológicos.

Experiencias en regiones mediterráneas de España y Portugal han demostrado que la presencia de ganado extensivo puede reducir hasta en un 40% la carga de combustible vegetal, disminuyendo la intensidad y propagación de los incendios.

La vaca, en este sentido, se convierte en un “bombero natural” que trabaja 365 días al año, sin coste energético, y generando además alimentos de calidad.

Estudios del European Environment Agency y del IPCC estiman que los sistemas silvopastorales como la dehesa pueden capturar entre 0,5 y 2,5 toneladas de CO₂ equivalente por hectárea y año.

Este secuestro se debe no solo a la fijación en los árboles (encinas, alcornoques, quejigos), sino también a la biomasa subterránea de los pastos y la materia orgánica del suelo, que actúa como almacén estable de carbono.

De este modo, el vacuno en extensivo no es un emisor neto, como a menudo se simplifica en debates globales, sino que forma parte de un ciclo equilibrado donde la huella de carbono puede llegar a ser positiva para el territorio.

Biodiversidad y economía circular



La dehesa es un paisaje cultural donde conviven la producción agroganadera, la biodiversidad y la actividad forestal. La presencia de vacuno en extensivo:

Favorece el mantenimiento de hábitats abiertos para aves esteparias y fauna asociada.

Permite un aprovechamiento circular de recursos: el ganado transforma pastos y residuos vegetales en carne, estiércol y fertilidad para el suelo.

Contribuye a mantener un ecosistema resiliente frente al cambio climático, al evitar la degradación del suelo y la desertificación.

Mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Fomentar economías rurales vivas y resilientes.

Revalorizar la carne procedente de estos sistemas y reconocer el papel ambiental de los ganaderos es clave para garantizar que este modelo de gestión perdure. La vaca en la dehesa no solo produce alimento, también produce sostenibilidad.

Un modelo a potenciar



La ganadería extensiva en la dehesa no es una práctica del pasado, sino un modelo de futuro para la sostenibilidad europea. 

Contribuye a mitigar el cambio climático a través del secuestro de carbono.

Prevenir incendios mediante el consumo de biomasa inflamable.

Mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Fomentar economías rurales vivas y resilientes.


Revalorizar la carne procedente de estos sistemas y reconocer el papel ambiental de los ganaderos es clave para garantizar que este modelo de gestión perdure. La vaca en la dehesa no solo produce alimento, también produce sostenibilidad.